ENTREVISTA/ Raquel Andueza: “Hay que hablar bien para poder cantar bien”

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La soprano navarra Raquel Andueza [en la foto] vuelve a los escenarios tras prácticamente 4 meses de retiro. Fue el pasado invierno cuando dio a conocer que sufría determinados inconvenientes vocales y, tras 3 intensos meses, trabajando en Italia con 2 profesionales de la voz, reinicia su vida concertística para presentar a una Raquel Andueza más franca, más humana, más . Se trata de una nueva visión de la vocalidad ofrecida por las maestras Plana Paglin y Marianna Reluce, que reanuda la relevancia del texto, de la palabra, de la parola que tanta relevancia se dio en tiempos de Monteverdi o bien Caccini. Raquel Andueza ha podido probar en sus carnes esta nueva forma de cantar, esta revolución en el planeta del canto que poquito a poco se marcha haciendo más grande.

Cuando decidió retirarse de los escenarios se hallaba en el punto más alto de su carrera. ¿Exactamente en qué instante dijo: “necesito parar, ya no puedo continuar”?

Fue algo bastante progresivo. Poquito a poco comencé a apreciar contrariedades, sobre todo en la zona del agudo, que en un primer instante atribuí al cansancio de los viajes, al no dormir bien… y también procuré buscar la lógica a lo que me ocurría. Al ver que no se pasaba, la primera cosa que hice fue asistir a un otorrino por si acaso lo que me ocurría era un inconveniente en la cuerdas vocales, puesto que hacía lo mismo de siempre y en todo momento, mas cada vez sentía mayor complejidad. Asistí entonces a dos otorrinos en la capital de España, que me afirmaron que mi aparato fonador estaba en perfectas condiciones y que probablemente se tratara de un inconveniente sicológico. Ahí comencé aun a meditar que me estaba obsesionando o bien que se me había podido llegar a olvidar de qué forma cantar. Por último asistí a una doctora en Pamplona, la que me advirtió un desplazamiento rotatorio en la laringe. Tras ponerle remedio, empecé a trabajar vocalmente con 2 profesoras que conocí en Italia, para regresar a poner a punto el instrumento. Al comienzo creí que podría conjuntar el trabajo de estas profesoras con la vida laboral y los conciertos, mas terminé dándome cuenta de que precisaba parar y centrarme en mi proceso de restauración y rehabilitación. Fue un instante fue durísimo, lloré y padecí mucho, si bien ahora sé que conocerlas fue lo mejor que me pudo suceder. Mi restauración no habría sido posible sin mis profesoras, Plana Paglin y Mariana Reluce, que, además de su sabiduría y profesionalidad, tienen un optimismo inacabable y un cariño singular, lo que me asistió mucho a que el proceso fuera menos duro.

Cuando comienza a apreciar esta serie de inconvenientes y decide dejar los escenarios, ¿piensa que hubo entendimiento por la parte de los programadores y de los críticos?

Sí, por las dos partes. Las 2 últimas críticas que me hicieron ya antes de hacer la pausa el pasado invierno las escribieron personas que eran siendo conscientes de lo que me ocurría y mostraron su absoluta entendimiento cara mí. Por la parte de los programadores asimismo he recibido mucho apoyo y una enorme entendimiento, aun pese a tener que anular conciertos. Soy una persona con buena salud y no acostumbro a anular mis actuaciones, mas el año pasado, probablemente pues mi cuerpo ya se sentía mal y terminé somatizándolo, fue el año que más constipados tuve. Siempre y en todo momento he sido de la opinión de ir con la verdad por delante, y cuando por último descubrí como era mi inconveniente no me pareció nada vergonzoso contarlo y hacerlo público.

Lleva 5 meses trabajando con Plana Paglin y Mariana Reluce [en la foto], probablemente las 2 profesoras de canto más pedidas a nivel del mundo ahora, y cuya filosofía vocal defiende que la enorme mayoría de los vocalistas no están utilizando de manera correcta su aparato fonador. ¿Cuáles son las innovaciones que Reluce y Paglin plantean en el momento de cantar?

La base de su filosofía sobre el canto radica en efectuar todo de la forma más fácil posible, y aseveran que si uno en el momento de cantar siente complejidad, quiere decir que hay algo que se hace mal. Ellas trabajan desde el aspecto más fisiológico de la voz y enseñan cualquier género de modalidad musical, bien seas un vocalista wagneriano, de jazz, de pop, tradicional o bien barroco. La base de un vocalista es exactamente la misma, cantes el género que cantes, sencillamente hay que saber de qué manera emplear la voz y el estilo. En el proceso asimismo se corrige la manera de charlar. Después de todo, el cantar y el charlar se efectúan con exactamente los mismos elementos del instrumento. Hay que charlar bien para poder cantar bien.

¿De qué manera llegó a estas 2 profesionales?

Recibí, por medio de mi amigo el musicólogo Álvaro Torrente, un artículo de The Guardian en donde se charlaba de ellas y de su trabajo. Cuando lo leí estuve tan conforme con su visión del canto que decidí procurarlas por Internet y mandarles un correo. Del mismo modo que les escribí, asimismo las contactaron más de veintidós mil personas, y tuve la fortuna enorme de que me respondieron. Sus vidas, tras el artículo, han alterado por completo. Ellas ya antes trabajaban con muchos vocalistas y actores italianos, mas ahora viene gente de todo el planeta, aun muchos de ellos famosísimos, de forma anónima y con contratos de confidencialidad. Es cierto que en el planeta del canto en ocasiones los vocalistas somos un tanto reticentes en el momento de aceptar que tenemos inconvenientes —o aun de decir con quién estudiamos—, por el hecho de que, obviamente, creímos que nos puede repercutir en nuestra faceta profesional.

¿Por qué razón cree entonces que en un arte tan honesto como es el canto, los vocalistas tienen temor a desvestirse frente al público cuando sufren algún género de inconveniente vocal?

Primero, pues se te viene el planeta encima, especialmente cuando no sabes bien qué te ocurre. En mi caso hubo un instante en el que llegué a meditar en dedicarme a otra cosa. Entonces, si aceptas que estás mal, tu trabajo se cuestiona, se pone en riesgo. Entiendo y respeto a los vocalistas que no lo quieran decir. A mí me costó mucho, supongo que es algo normal. Y segundo, muy frecuentemente no sabemos de qué forma podemos mudar las cosas, no somos siendo conscientes de que lo podemos hacer todo de forma más fácil, que aun inconvenientes más graves como nódulos y granulomas, con una adecuada vibración de las cuerdas vocales, desaparecen sin precisar una intervención quirúrgica. Nos hemos habituado a vivir con tensiones, con inconvenientes vocales, como una parte de la carrera de cada uno de ellos. Mas no, cantar no debe valer esmero, no debe doler, y las enfermedades vocales o bien musculares no pueden formar parte del oficio de un vocalista o bien de cualquiera que trabaje con su voz (o bien con un instrumento).

¿Se ha vendido entonces la idea de que cantar cuesta?

Supongo que absolutamente nadie ha querido vender esa idea. No obstante, en dependencia de de qué forma lo hagamos, cantar cuesta. Se ha afianzado, además, una suerte de moda, y no hablo solamente del planeta lírico, sino más bien asimismo en la música moderna (rock, pop), de cantar poniendo caras de esmero. Si estás tensando la musculatura de la cara, la voz, como es lógico, asimismo se marcha a tensar. Pensamos que si no ponemos caras de sufrimiento, si no semeja que cuesta, al público no le llega la emoción, no le llega el cariño. Y creo que no podemos meditar que si hacemos padecer al instrumento va a ser una mejor manera de llegar más a la audiencia, de trasmitirle lo que cantamos. En el planeta del ballet, por poner un ejemplo, el trabajo fisiológico no se muestra a través del sufrimiento anatómico. Hay un trabajo interno intensísimo, mas desde fuera no se percibe tensión alguna. En el canto no podemos poner en un segundo plano a los textos, a la prosodia, y centrarnos primordialmente en el sonido que emitimos. Si un soneto de Petrarca o bien Dante pueden ser preciosos, relajados y hermosos cuando los recitas, deben serlo cuando los cantas. Y mis profesoras tienen claro que hay que regresar al “recitar cantando” para encomiar el texto, que poquito a poco se ha ido perdiendo en interés de la voz en sí, del sonido, pues sin el equilibrio justo entre el texto y el sonido, la técnica está coja, incompleta.

Tras estos meses de retiro, ¿de qué manera se ha sentido al regresar?

Con mucha, mucha alegría y un tanto de nervios. Hay determinados aspectos de mí que han alterado, en mi forma de producir, de respirar, en las sensaciones con mi voz… si bien son más bien cuestiones internas mías. Aún mi instrumento se debe abrir más y asentarse, el proceso aún no ha terminado completamente. Todavía de este modo ya me encuentro muy capaz para regresar a los escenarios. Solo pienso en que estoy al servicio de la música, soy un mero canal en el que por mí pasan las notas y el texto.

¿Por qué razón en nuestros días los vocalistas tienen carreras más cortas?

Mis profesoras lo tienen muy, muy claro. Forzamos de más el instrumento y al final se termina resintiendo. Leí una entrevista a Ainhoa Arteta en la que afirmaba, con mucha razón, que cuando tienes veinte o bien veinticinco años, los excesos musculares se restituyen, mas tras 5, diez años más, empiezan los inconvenientes, la musculatura no lo aguanta más. Muchos colegas que trabajan sobre todo en el campo sinfónico se quejan de que terminan los ensayos y los conciertos exhaustos, llevando su voz al máximo a fin de que se les oiga por sobre los instrumentistas. Las orquestas son cada vez más grandes, los auditorios asimismo (si bien generalmente tienen unas acústicas fantásticas) y hay un instante en el que, por naturaleza, las voces no pueden más, llegan a su límite. De igual forma, los diapasones son cada vez más agudos. Se busca lo agudo, lo fuerte, y está perjudicando poco a poco más a las voces. Y eso, conjuntado con una técnica que quizás no sea la más sana posible, hace que nos hagamos daño. Desde el momento en que conocí a Marianna y Llana me abrieron mucho los ojos. La certidumbre de comprobar que los vocalistas de principios del siglo veinte (y precedentes, probablemente, si bien de ellos no hay ficheros sonoros) llegaban con sus instrumentos sanos hasta el final de su vida fue lo que a ellas, en los años setenta, les hizo preguntarse qué hacíamos mal. Y decidieron dedicar su vida a investigar y a hallar una solución a este inconveniente.

¿Piensa que la técnica ha ido decayendo a peor pues las voces se mueren ya antes?

Es una pregunta realmente difícil de responder. Mas no hay nada más que ver, por servirnos de un ejemplo, a los pequeños que aparecen en los talent espectáculos, que con 6 años cantan tal y como si tuvieran 25, imitando (un mal endémico por el que todos hemos pasado) a Amy Winehouse, Adele, Luis Miguel o bien Whitney Houston. Cada uno de ellos debe sonar con su voz, con la edad que le toca, por el hecho de que si no, esa pequeña que con 6 años cantaba tal y como si tuviera 25, con cuarenta, simplemente, ya no va a poder cantar.

¿Cuales son los próximos proyectos de la nueva Raquel Andueza?

Puesto que desde conciertos en Bélgica, España, Francia, Suiza o bien el país nipón, hasta la grabación de un con disco con La Galanía [en la foto] en el otoño, apoyada por la fundación Banco Bilbao Vizcaya Argentaria. Es un proyecto de reconstrucción de bailes del siglo XVII, cuyas armonías y ritmos se preservan, mas cuyas armonías se perdieron. Han sido reconstruidas por Álvaro Torrente.

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