Test: Fiat Toro 2.0 Volcano 4WD AT

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Cuando en enero de 2014 se anunciaba que Fiat S.p.A. compraba la totalidad de Chrysler Group LLC, muchos se preguntaban qué pasaría con el destino de ambas compañías. Sin embargo, los resultados de la alianza Fiat Chrysler Automobiles (FCA) ya están a la vista. En nuestra región, el grupo ítalo-americano inauguró el año pasado en Pernambuco (Brasil) una de sus plantas más modernas, donde se produce el Jeep Renegade. Ahora llega el turno de la Toro, Sport Utility Pick-up (así la define la marca) producida justamente sobre la misma plataforma del Jeep, que supone ser una revolución para la marca en varios sentidos: en primer lugar, porque podría significar un cambio sustancial de imagen y calidad para sus productos pero, además, porque en un mercado regional que experimenta una suerte de furor por los SUV compactos, Fiat apuesta por un vehículo, desarrollado en nuestra región, que reúne alguna de esas características, pero las combina con la polivalencia de un utilitario. Puedes investigar mas en http://fiat-toro.com/.

Junto con la Renault Duster Oroch inauguran un atractivo segmento intermedio entre las camionetas pequeñas (Fiat Strada) y las medianas (Toyota Hilux, por ejemplo).

Inventiva regional

El diseño de un vehículo entra muchas veces en el terreno de las subjetividades: adoradores, por un lado, y detractores, por el otro. Pero si hay algo que destacar en este caso, es que hacía mucho tiempo que un vehículo (de los terrenales) que pasaron por nuestras manos no llamaba tanto la atención en la vía pública.

Eso es lo que logró Fiat con el plan Fiat Toro, combinando agresividad y deportividad, en una moderna y robusta carrocería, que ostenta los 4.915 mm de largo: 34 cm más corta que la de una pick-up mediana, pero 68 cm más larga que la del Renegade.

Para ello, la plataforma modular y flexible, denominada Small Wide de la fábrica de Pernambuco, fue extendida para generar una carrocería mayor, con caja de carga, conformando una estructura monocasco reforzada. En tal sentido también hay diferencias con el SUV compacto de Jeep: la distancia entre ejes de la pick-up de Fiat es de 2.990 mm, es decir, 42 cm más grande que la del Renegade.

Puertas adentro, el ambiente es casi idéntico al del Renegade, salvo por algunos detalles que remiten al modelo de Fiat: logo en el volante, apliques en la plancha central y la ubicación de algunos elementos, como las toberas del aire acondicionado, por ejemplo. Como destacamos meses atrás en nuestro contacto con el Jeep, la calidad percibida es destacable. En este caso, en la plancha de a bordo se combinan materiales plásticos agradables al tacto y las terminaciones son muy prolijas.

Todos los comandos están al alcance del conductor y cuenta con un instrumental que, además de moderno (combina cuadrantes analógicos y digitales), ofrece una completísima información del vehículo: presión de neumáticos, estado de la carga de la batería, y temperatura del líquido del radiador y aceite, entre otros.

Las butacas delanteras son bien mullidas y ofrecen buena sujeción lateral: la posición de manejo se encuentra con facilidad, gracias a los múltiples ajustes eléctricos de la butaca (altura, profundidad y lumbar) en combinación con la altura y profundidad de la columna de dirección.

Si bien atrás cuenta con tres cinturones inerciales y tres apoyacabezas, el espacio es adecuado para dos pasajeros: los cojines son un tanto duros, fundamentalmente el de la plaza central.

Un detalle para tener en cuenta es que la elevada línea de cintura de su carrocería hace que la caja de carga penalice la visibilidad hacia atrás.

Centrándonos en las capacidades utilitarias de este nuevo jugador, hay que remarcar que la capacidad de la caja de carga es de 820 dm3, y el peso máximo admitido del vehículo, una tonelada. El sistema de apertura del portón trasero es de doble hoja: con las puertas abiertas, la apertura máxima alcanza 1,10 metros, lo que permite que ingrese un “pallet estándar” (1,00 x 1,20 m) aunque no de la manera convencional de carga. Debajo de la caja se aloja la rueda de auxilio que, llamativamente, es de uso temporal: un detalle negativo para una pick-up.

Una garantía

De la conocida familia de motores Diesel Multijet de Fiat, el encargado de dar vida a esta pick-up, al menos inicialmente, es un nuevo desarrollo de la marca. Se trata de un impulsor 2.0 de diecieséis válvulas con turbocompresor de geometría variable e intercooler, que eroga 170 caballos y entrega un torque máximo de 35,7 kgm a 1.750 rpm: más adelante quizás se sume el conocido motor naftero 1.8 E.torQ.

El Multijet se destaca por entregar de manera progresiva todo su caudal de potencia, pero comienza a generar las mejores sensaciones por encima de las 2.000 rpm, cuando el turbo entra en acción: en ciudad es un tanto perezoso y por momentos, bastante rumoroso en bajas velocidades. En este ámbito, el rendimiento es de 11,7 km/l, mientras que en ruta la marca mejora sustancialmente 13,1 km/l a 120 km/h y 16,3 km/l a 90km/h, para promediar los 13,7 kilómetros por cada litro de combustible. Durante nuestras pruebas, obtuvimos una aceleración de 0 a 100 km/h en once segundos, mientras que la velocidad máxima acusó 184,7 km/h.

Al igual que el Renegade, esta versión utiliza una transmisión automática de nueve marchas (con levas en el volante), que le permite relajar el giro del motor en altas velocidades: prueba de ello es que a 130 km/h viaja a apenas 1.900 rpm.

El confort de marcha es una de sus mayores virtudes, al igual que su comportamiento dinámico. Sin embargo, la asistencia de la dirección eléctrica es un tanto excesiva: muy apropiada para la ciudad, pero no para la ruta.

Esta versión 4×4 de la Fiat Toro cuenta con el mismo sistema de tracción integral que el Renegade, en este caso, denominado 4WD Low: la caja de cambios tiene una primera muy corta y una función adicional que modifica la entrega del par motor y retrasa el momento en el que la caja automática cambia a la segunda. Cabe destacar que, si bien cuenta con suspensiones independientes Multilink en el eje trasero, los resortes tienen un mayor recorrido (y grosor) para absorber mejor la carga.

Valor agregado

Inicialmente, Fiat ofrecerá tres versiones de la nueva pick-up, todas equipadas con el motor Multijet 2.0: Freedom 4×2 y Freedom 4WD (con caja manual de seis marchas), y la opción tope de gama (Volcano), utilizada en esta ocasión. La primera impresión a bordo de esta variante es el destacado nivel de equipamiento, tanto de confort como de seguridad, que la ubican en una situación ventajosa respecto de su principal competidor, el Renault Duster Oroch 2.0 Outsider Plus probada en esta edición de Parabrisas.

Se destacan el sensor de estacionamiento con cámara de retroceso, techo solar eléctrico, espejos retrovisores eléctricos y rebatibles con luz de acceso, climatizador bizona, antiniebla delanteros (con función cornering), luces diurnas de led, pantalla táctil multimedia de 5” con navegador satelital, bluetooth, levantavidrios eléctricos con one touch, levas en el volante, sistema “Follow Me Home” y el sistema de encendido sin llave (con comando a distancia), inédito en este tipo de vehículos.

En materia de seguridad ofrece, de serie, doble airbag frontal, alerta de cinturones de seguridad, controles electrónicos de estabilidad, descenso, antivuelco y tracción, protector de cárter, asistente de arranque en pendiente, sistema de asistencia en frenadas de emergencia, frenos ABS con EBD y anclajes Isofix para sillas infantiles. La opción Volcano dispone de un paquete opcional que incluye airbags laterales, de rodilla y cortina, tapizado de cuero y asiento del conductor con regulación eléctrica en ocho direcciones (y lumbar).

En cuanto a sus rivales, sería lógico pensar inmediatamente en Renault Duster Oroch. A pesar de que ambos modelos derivan de un SUV, el del rombo es más pequeño y se ofrece únicamente con mecánica naftera, tracción delantera y caja manual.

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